COMUNICANDO CON NUESTRO CUERPO

La comunicación con nosotros mismos y con nuestro cuerpo es fundamental para poder proyectarnos con nuestro mundo interior, el exterior y el universo.

 Todos los seres humanos contamos con un cuerpo equipado con mecanismos inteligentes o sabios, que nos conducen a un estado de bienestar, de calma, alegría y salud, siempre y cuando sepamos tratarlo y no nos empeñemos en cambiarlo. Hay que escuchar y confiar en nuestro cuerpo y no pretender adaptarlo a lo que necesitamos sino a lo que realmente necesita nuestro cuerpo. Si queremos que trabaje bien, no podemos sobre exigirle ni desequilibrarlo.

Debemos considerar que nuestro cuerpo es nuestra propia naturaleza y como tal debemos sentirlo, vivirlo, protegerlo y cuidarlo. Es parte de nosotros y para poder conseguir un estado de bienestar y de vida plena hace falta darnos espacios de relajación y de contemplación.

Una forma de cuidar y proteger nuestro cuerpo es activando los 7 chakras. Estos son, centros de energía en los que se encuentran integrados aspectos biológicos y psicológicos de cada persona.  Los chakras se encuentran ubicados a lo largo de la columna vertebral y terminan en la coronilla. La columna vertebral es la vía principal por la que fluye nuestro prana es decir nuestro 'aliento' o 'aire inspirado' el cual representa la fuerza o energía vital. Los chakras son puntos específicos en los que se concentra esta energía y no se presentan como algo estático, sino que están en continuo movimiento y vibrando a una cierta frecuencia. Cada uno de los siete chakras está relacionado con un aspecto de nuestro ser e influyen tanto en el plano físico, como el mental, el emocional y el espiritual.  

  • El chakra raíz se encuentra en la base de la columna.

  • El chakra sexual se encuentra dos dedos por debajo del ombligo.

  • El chakra del plexo solar se encuentra dos dedos por encima del ombligo.

  • El cuarto chakra es el del corazón, que se encuentra ubicado en el centro del pecho.

  • Por su parte, el chakra laríngeo se encuentra en el centro de la garganta.

  • El chakra del tercer ojo se ubica en la mitad de la frente.

  • Finalmente, el chakra corona se encuentra en el centro de la cabeza.

Cada chakra coincide con una glándula en el cuerpo físico y cada uno irradia un color y energía específica. Cuando uno o varios de nuestros chakras se bloquean, se afecta nuestra salud, nos desequilibramos, por lo cual es muy importante ser conscientes de su importancia y mantenerlos en armonía.

Para comunicarnos con nuestro cuerpo y desbloquear nuestro chakras, a continuación, te enseñamos un ejercicio muy efectivo y fácil de practicar. Solo necesitas ropa cómoda, un lugar tranquilo   que nos produzca paz y donde nadie interrumpa y una vela preferiblemente azul pero también puedes usar cualquier otro color sino tienes azul.

PASOS:

. Prende la vela.

. Con los ojos cerrados empezamos a relajarnos haciendo varias respiraciones, llevando el aire desde nuestro estómago, recorriendo nuestro tórax, pasando por la garganta hasta llevarlo a la punta de la cabeza. Retenemos unos segundos y vamos exhalando lentamente y concentrándonos en nuestra respiración.

. Pensamos y visualizamos un sueño concreto, amoroso y   que se pueda cumplir en los próximos días, que no genere estrés, que nos comunique con la vida y que nos motive.  Puede ser, por ejemplo, un encuentro familiar muy deseado o un viaje a un sitio que nos encanta, o, la culminación con éxito de un trabajo en el que nos hemos esforzado mucho.

. Con la vela enfrente, y estando en un estado de presencia absoluta con nuestro cuerpo y mente, siendo conscientes de nuestra respiración vamos a pedir por ese sueño y le vamos a entregar a ese fuego una luz azul. Dejamos pasar los pensamientos que aparezcan y volvemos a nuestra respiración cada vez más profunda y lentamente vamos relajando cada una de las partes de nuestro cuerpo y de nuestra mente y nos concentramos en nuestro sueño unos minutos.

. Abrimos los ojos muy despacio, nos observamos y revisamos que ese espacio que tenemos a nuestro alrededor sea seguro y de bienestar, un espacio para nosotros.

. Nos ponemos de pie para realizar una activación de los 7 chacras con movimientos básicos. Es una actividad que podemos hacer en cualquier momento.

1. Iniciamos activando nuestro chakra raíz el cual se encuentra entre el perineo, el sacro y el coxis. Flexionamos las rodillas y rebotamos todo el cuerpo activando el sentido de vida, la supervivencia y la energía de los órganos sexuales. Si podemos damos unos pequeños saltos y si no, solo rebotamos y vamos sintiendo que la energía de ese chakra que es de color rojo se va energizando y descansamos.

2. Activamos el segundo chakra moviendo la cadera en círculos primero en un sentido y luego en el otro. Este es el chakra del sacro, que es el de la energía de la creatividad, de la intuición, del placer, del gozo y del color naranja. Hacemos vibrar las caderas y nos conectamos con nuestro niño interior y traemos ese espíritu y energía de esa edad. Al activar ese chkara estamos activando la energía sensual, la del sistema digestivo y de los órganos sexuales. Dejamos vibrar todo nuestro cuerpo y vamos aumentando esa vibración, haciendo torsiones de un lado para el otro

3. Pasamos al tercer chakra el del plexo solar, de energía color amarillo. Realizamos torsiones de un lado para otro 10 veces de cada lado y paramos.  Este es el chakra de la identidad, del ego del pensamiento, de la voluntad de hacer realidad mis sueños con orden desde esa raíz que viene de mi primer chakra y

4. Subimos al cuarto chakra el de la esperanza y la salud por eso su color verde. Colocamos las manos en el corazón para percibir el ritmo, y contraemos espalda y abdomen y luego elevamos y extendemos las manos y el corazón hacia el cielo y repetimos varias veces. Expandemos el amor a los demás y a nosotros mismos, la capacidad de dar y recibir, el perdón, la energía de los pulmones. Inhalo con las manos en el corazón y exhalo cuando abro y elevo los brazos.

5. Activamos el chakra numero 5; el de la comunicación y la expresión conmigo mismo y con el mundo. Color azul. Colocamos las manos en nuestro cuello y generamos un grito prologado con la letra A…AAAAAA. Repetimos varias veces y vamos aumentando el tono. Soltamos con exhalaciones muy profundas.

6 Llegamos a nuestro chakra # 6 color azul índigo, el Tercer ojo, juntando las manos y formando un triángulo con todos los dedos de las manos.  Colocamos las yemas de los dedos gordos a la altura de lo que denominamos el tercer ojo y armamos el triángulo en base de mi frente. Flexiono rodilla, ajusto la espalda, el abdomen de manera que haya una línea desde mi coxis hasta la coronilla, un haz de luz que va del cielo a la tierra por toda mi columna vertebral, respirando y exhalando varias veces., agradeciendo la capacidad que tiene nuestro cuerpo de percibir a través de los sentidos, de tener la capacidad sensorial y extrasensorial y de poder conocer el mundo que nos rodea, de ver lo invisible, de solucionar en otro planos de la conciencia  y de estar conectados con lo divino.

7. Llegamos al último chakra de color violeta ubicado en la coronilla Este chakra representa la conciencia y es el centro de la conexión espiritual. Conecta las partes física, emocional, mental y espiritual. Por su localización, está muy vinculado al cerebro. Lo activamos poniendo las manos en forma de flor (uniendo las bases de las manos) sobre la coronilla.  Inhalamos y abrimos los brazos sobres la cabeza y exhalamos extendiendo esa flor violeta por el universo y dándole mucha luz. Repetimos varias veces en búsqueda de experimentar una sensación de paz y claridad mental.

Finalizada esta activación de los 7 chakras revisamos como sentimos nuestro cuerpo y si alguna parte de nuestro cuerpo necesita activarse un poco más. Si es así, repetimos los ejercicios de vibración para conectarnos bien con él.

Para lograr un resultado aún más positivo, caminamos en pequeños círculos por unos minutos, y luego buscamos un lugar para sentarnos a realizar una corta meditación, cerrando los ojos y respirando a conciencia, inhalando despacio, reteniendo el aire unos segundos  exhalando y revisando que músculos se relajan con mi respiración desde los pies hasta la cabeza y nos ubicamos de manera  presente en el aquí y en el ahora, sintiendo que nuestro  cuerpo se va poniendo cada vez más liviano. Desde el fondo del corazón nos conectamos con nuestros orígenes, y con nuestros dones más preciados y los proyectamos y comunicamos al mundo a través de un espiral de flores violetas que sale de la tierra al cielo y viceversa limpiando, transmutando, sanando y fortaleciendo todo mi árbol. Regresamos lentamente a nuestro plano terrenal y abrimos despacio los ojos y observamos nuestras sensaciones, nuestro estado interior, nuestros pensamientos.

Alinear los chakras mediante estos ejercicios es entregar la vitalidad natural al espíritu pues nuestra energía circula a través de este. Si nuestra energía circula de forma positiva, nos sentimos alegres, tranquilos, sanos. De ahí la necesidad de revisar con frecuencia como se encuentra nuestra energía. Es nuestra responsabilidad y de nadie más.

0 Comentarios

Déjanos tu comentario

o regístrate para comentar.

Inicia sesión